Si fuese más grande,
si fuese más grande por todas partes,
estaría abrazando.
Un abrazo para cada una
un abrazo para las dos,
con las dos,
en las tres.
Si fuese,
si estuviese,
si existiera,
más allá del pánico creciente
a las fauces de la calle
- que ni entiendo
ni quiero -
estaría, al menos,
llorando con esas partes que me faltan.
Llorar es tan bueno
si lloras con quien no censura tus lágrimas.
Llorar, así, de lejos
de impotencia,
de distancia, de nostalgia,
de miedo,
de recelos,
de angustia,
de ansias,
de vacío,
aunque sea a lágrima viva
- perdóname, Oliverio,
porque sí se lo que digo -
no sirve de nada.
Debería estar abranzandoos,
debería estar queriendoos,
pegada a vuestra espalda,
incrustada en esos corazones
que adoro y añoro...
Debería, pero no.
Esto sí debe ser otra cosa.
Esto sí es como morir.
O como ya estar muerto
y saberlo derepente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario